sábado, 5 de abril de 2014

Pruebas adicionales para diagnosticar diabetes

Una vez que se le haya diagnosticado diabetes, puede esperar ser sometido a otras pruebas, a partir de ese momento y también durante la monitorización rutinaria de la enfermedad.

Pruebas adicionales para diagnosticar diabetes


Estas pruebas son las siguientes:

Análisis de orina.

Periódicamente se realizan diferentes pruebas con muestras de orina para comprobar los niveles de proteína, creatinina y microalbuminuria (diminutas cantidades de la proteína albúmina en la orina). Si aparecen proteínas en la orina, significa que los riñones no están filtrando la sangre adecuadamente. Ésta es una de las razones por las cuales se recomienda una dieta baja en proteínas. El médico le hará también pruebas de creatinina, un producto de desecho de la actividad muscular. Si la creatinina se acumula en la orina, es señal de que los riñones no están funcionando correctamente. Una prueba de microalbuminuria detecta cantidades muy pequeñas de proteína en la orina. Esta prueba es una señal temprana de un posible daño en los riñones. Una pronta detección de microalbuminuria le permitirá hacer los cambios dietéticos necesarios en el consumo de proteínas para evitar la nefropatía.

Colesterol.

Los niveles de colesterol se analizarán periódicamente. El colesterol es una sustancia parecida a la cera, fabricada por el cuerpo o que incorpora el organismo al consumir productos animales como carne y lácteos. De los dos tipos de colesterol que el cuerpo produce, el de lipoproteína de baja densidad (LBD) se deposita en las arterias, mientras que el de lipoproteína de alta densidad (HDL) limpia el primer colesterol, el de baja densidad, y lo lleva al hígado para que sea matabolizado. El nivel recomendado de colesterol de lipoproteína de alta densidad es de 35 mg/dl o más, mientras que para el de baja densidad es ideal un nivel de menos de 130 mg/dl. Para reducir el riesgo de sufrir cardiopatías y trastornos arteriales, limite el consumo diario de colesterol a menos de 300 mg, haga ejercicio suficiente y obtenga la mayoría de sus grasas comiendo grasas no saturadas (de origen vegetal).

Triglicéridos.

Los niveles altos de triglicéridos — otro tipo de grasas que circulan por el torrente sanguíneo— están relacionados con un riesgo mayor de padecer cardiopatías y enfermedades de los vasos sanguíneos en diabéticos. Para comprobar los niveles de triglicéridos, se analiza una muestra de sangre tras el ayuno de una noche. Los niveles altos de glucosa en sangre, así como el tener exceso de peso, el consumo de alcohol, los azúcares simples y la grasa, aumentan los niveles de triglicéridos. Las comidas ricas en fibra, el ejercicio y la pérdida de peso pueden hacer que los niveles altos de triglicéridos disminuyan hasta unos niveles seguros para las personas con diabetes, no superiores a 150 mg/dl.
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viernes, 4 de abril de 2014

Diagnóstico de la diabetes

Tanto la diabetes de tipo l como la diabetes de tipo II son diagnosticadas cuando existen niveles elevados de glucosa en sangre. Los niveles normales oscilan entre los 60 y los 140 mg/dl justo después de haber comido. Hay diferentes análisis que su médico puede solicitar. Si padece algunos de los síntomas de la diabetes y acude a un médico que no tiene su historial todavía, deberán elaborarlo entre ambos antes de que empiecen los análisis.

Diagnóstico de la diabetes

PTG: Prueba de Tolerancia a la Glucosa.

La Prueba de Tolerancia a la Glucosa (PTG) es la clave para diagnosticar la diabetes. Este procedimiento consta de los siguientes pasos: comer gran cantidad de hidratos de carbono durante tres días, ayunar la noche del tercer día y, finalmente, extraer sangre la mañana del cuarto día para medir el nivel de glucosa. Después debe ingerirse una solución de glucosa y volver a analizar la sangre varias veces durante algunas horas para ver cómo reacciona el cuerpo ante la glucosa. Como esta prueba dura varios días, acostumbra a utilizarse cuando se sospecha que la persona padece diabetes de tipo 1.

Si sospecha que tiene diabetes de tipo II, el médico probablemente decidirá hacer una prueba de glucosa por la mañana, en ayunas. Los resultados de la prueba que dan más de 140 mg/dl de glucosa después de haber ayunado, o de 200 mg/dl o más una o dos horas después de haber comido, indican la existencia de diabetes. Entre las personas a las que les ha sido diagnosticada recientemente diabetes de tipo 1, no es extraño encontrar niveles de glucosa que alcanzan los 300 y 400 mg/dl.

El método de diagnóstico más innovador es la prueba de la hemoglobina glucosilada, también conocida como hemoglobina A le (Hg A le). Esta prueba mide la cantidad de glucosa que se une con la hemoglobina en sangre y ofrece varias ventajas frente a otros métodos. Una cantidad muy baja de glucosa en sangre se conoce como hipoglucemia. El ayuno no es necesario, y a partir de una sola muestra de sangre, el personal sanitario puede descubrir la media de los niveles de glucosa en sangre entre los últimos dos y tres meses. Esta prueba ayuda también a determinar la media del control de glucosa durante un período de ocho semanas.

Conforme aumenta la exactitud en la interpretación de estas muestras de sangre, esta prueba va ganando popularidad.

Después de que el médico, mediante una prueba, haya diagnosticado la probabilidad de que se padezca diabetes, deberá confirmar esta sospecha solicitando otra prueba distinta. De este modo, si le hicieron en primer lugar una prueba de glucosa en sangre en ayunas, su médico puede continuar con una prueba de hemoglobina glucosilada para descartar cualquier variable que pudiera haber influido en los primeros resultados, tales como una enfermedad, un nivel de estrés alto o una pequeña "trampa” en la noche de ayuno.

Detectar a tiempo la diabetes es fundamental para evitar complicaciones de salud como trastornos neurológicos, hiperglucemia, etc...
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Primeros síntomas de la diabetes

Algunos problemas de salud que podrían indicar diabetes pueden ser visibles meses o años antes de que ésta sea descubierta. Esto es más frecuente en los casos de diabetes de tipo II que en los de tipo I. Estos síntomas son a menudo leves, y podría descartarlos pensando que simplemente se siente deprimido o atribuirlos a la gripe o al estrés. Sin embargo, en la diabetes de tipo I los síntomas de la enfermedad acostumbran a aparecer rápidamente. Si en su familia hay casos de diabetes y experimenta cualquiera de los síntomas de primer aviso que se mencionan a continuación, por favor, acuda a su médico para que le haga un reconocimiento.

Algunos de los primeros síntomas de la diabetes son:

Primeros síntomas de la diabetes

Cambios en la piel.

La diabetes afecta todos los vasos sanguíneos. Si el riego sanguíneo presenta algún tipo de dificultad, la piel se puede volver muy seca e irritada, especialmente en las zonas genital y anal. Puede que se produzcan infecciones en la piel, tales como diviesos o abscesos, que son difíciles de eliminar o no se curan. Infecciones prolongadas por hongos o levaduras, tales como el pie de atleta o la candidiasis (una infección de levadura que causa prurito vaginal y flujo blanquecino) pueden indicar diabetes en individuos con antecedentes familiares de la enfermedad.

Complicaciones en el embarazo.

Si está embarazada y los niveles de azúcar en sangre son elevados, puede que tenga diabetes gestacional. La aparición de esta enfermedad puede ser un aviso de un posible desarrollo de diabetes en el futuro. Otras complicaciones del embarazo que también constituyen un aviso del desarrollo futuro de diabetes son las siguientes: frecuencia de abortos (no provocados), toxemia (intoxicación bacteriana de la sangre) habitual, un parto prematuro o difícil y un bebé que pese más de 4 kg al nacer.

Micción frecuente y sed extrema.

En los casos de diabetes, la micción frecuente aparece usualmente junto a una sed extrema y, en los niños, aenuresis (incontinencia urinaria). La causa de estos síntomas se haya en unos niveles elevados de glucosa. Cuando hay una cantidad excesiva, los riñones no pueden procesarla toda y permiten que parte del exceso de azúcar sea «vertido» a la orina, junto a grandes cantidades de agua. Mientras su cuerpo se está librando de los excesos de glucosa a través de la orina, su cerebro envía la señal de que está sediento.

Hambre constante.

Cuando el cuerpo no puede utilizar la glucosa que circula por la sangre para obtener energía, se tiene sensación de hambre. Aunque se coma más, el cuerpo sigue sin poder utilizar la glucosa de forma adecuada. Un hambre constante va acompañada normalmente por una pérdida de peso inexplicable en las personas que padecen diabetes.

Dolores en las piernas.

Los dolores en las piernas están causados por niveles altos de glucosa en sangre y son un indicativo temprano de trastornos neurológicos conocidos como neuropatía.

Visión borrosa.

Cuando hay un exceso de glucemia, el agua es atraída por esta sustancia. Si tiene hipertensión arterial, esto puede provocar una acumulación de fluidos en sus ojos, lo que deriva en una visión distorsionada o borrosa. Afortunadamente, la visión puede recuperar la normalidad una vez iniciado un tratamiento contra la diabetes.

Fatiga.

Este síntoma puede aparecer de forma sigilosa. Se puede sentir cansado y aletargado durante semanas, quizás meses, antes de que comience a preocuparse. La fatiga es el resultado de la incapacidad de su cuerpo para transformar la glucosa en energía. En vez de esto, su organismo quema grasa, que es una fuente ineficaz de energía y provoca pérdida de peso. Infecciones y cicatrización deficiente de las heridas Los niveles elevados de glucosa en sangre pueden disminuir la eficacia del sistema inmunitario, más vulnerable a los virus y otras infecciones (de vejiga y de riñón y, especialmente, infecciones vaginales en el caso de mujeres). Los cortes, magulladuras, ampollas, diviesos e incisiones quirúrgicas cuya curación es dificultosa son también indicios de un sistema inmunitario debilitado y un aviso de que se padece diabetes.

Otros síntomas.

Otras señales de diabetes, menos comunes, a menudo pasan desapercibidas o se relacionan con la gripe u otras enfermedades, por ejemplo: náuseas, vómitos, irritabilidad, impotencia, sequedad vaginal, respiración rápida superficial y dolor abdominal.
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lunes, 31 de marzo de 2014

Evitar la hipoglucemia

¿Qué es la hipoglucemia?

La hipoglucemia, también conocida como disminución de glucosa en sangre o reacción a la insulina, es un problema corriente entre los diabéticos. Se da cuando los niveles de glucosa en sangre descienden demasiado (por debajo de 70 mg/dl) como para poder suministrarla al cuerpo. Con el consumo de hidratos de carbono, que son la principal fuente de glucosa, ésta entra en el torrente sanguíneo y se dirige a las células.

Evitar la hipoglucemia

Causas de la hipoglucemia.

La insulina y el glucagón controlan el nivel de glucemia. Si no se controla de manera estricta y constante la toma de fármacos, la comida, el nivel de actividad y el consumo de alcohol, se corre el riesgo de presentar hipoglucemia.

Síntomas.

Sus síntomas son los siguientes: debilidad, hambre, somnolencia, confusión (por ejemplo, no sabe la hora que es o no recuerda dónde deja las cosas), mareos, temblor de manos, torpeza, irritabilidad, dolor de cabeza, incapacidad para distinguir el sabor dulce, visión borrosa, nerviosismo, insomnio, latidos acelerados del corazón, sudor y una sensación fría y húmeda. En los casos graves se puede producir pérdida de conocimiento o coma.

Cuadro clínico.

La hipoglucemia se da más a menudo entre las personas que padecen diabetes de tipo I y en algunas con diabetes de tipo II que toman insulina. Las personas con diabetes de tipo II que toman antidiabéticos orales también son propensas a tener hipoglucemia.

Evitar la hipoglucemia.

Un buen control de los niveles de glucosa en sangre es el mejor camino para evitar la hipoglucemia.

Si piensa que sufre una reacción a la insulina, compruebe el nivel de glucosa. Si está por debajo de los 70 mg/dl, contrarreste la reacción tomando 15 g de hidratos de carbono, un vaso de jugo de frutas, dos cucharadas soperas de pasas, varias tabletas de glucosa o dos terrones grandes de azúcar.

Si esta disminución de la glucemia no se trata con glucosa y las hormonas del estrés no aumentan el nivel de glucosa en sangre, se puede producir una hipoglucemia grave. Los síntomas son los siguientes: confusión, convulsiones, comportamiento extraño y pérdida de conocimiento. Las personas que sufren estas reacciones necesitan que alguien les pueda inyectar una sustancia llamada glucagón, una hormona que eleva los niveles de glucemia.

Tanto los trastornos neurológicos en diabéticos como la hipoglucemia deben ser controlados para evitar problemas más graves de salud.
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sábado, 29 de marzo de 2014

Trastornos neurológicos en diabéticos

La neuropatía, o trastornos neurológicos, es muy común entre los diabéticos. Los nervios llegan a todas las partes del cuerpo, y por eso, cualquier trastorno en ellos tiene potencialmente consecuencias de gran alcance. La mejor prevención es recurrir a remediosparaladiabetes.net y así evitarnos estas complicaciones derivadas de la enfermedad.

Trastornos neurológicos en diabéticos

Síntomas de la neuropatía.

Los síntomas de la neuropatía van desde un dolor intenso e insensibilidad en los pies, manos o piernas, hasta la sensación de mareo al ponerse de pie, e incluso problemas sexuales como la impotencia o la sequedad vaginal. Sin embargo, según las pruebas para el control de la diabetes y sus complicaciones, el riesgo de padecer trastornos neurológicos se reduce aproximadamente en un 60 % en las personas que llevan a cabo un control estricto.

Los científicos ofrecen varias explicaciones a la aparición de neuropatía como consecuencia de la diabetes. Una de ellas es que los vasos sanguíneos pequeños que proporcionan nutrientes y oxígeno a los nervios están dañados, impidiendo o dificultando la transmisión nerviosa. Otra explicación es que la diabetes destruye la capa de grasa que cubre los nervios y distorsiona la transmisión. En cualquier caso, según el Instituto Nacional para la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos, entre el 60 y el 70 % de los diabéticos padecen alguna forma grave o leve de trastorno neurológico.

Efectos en el organismo de los trastornos neurológicos.

Una de las zonas afectadas por la diabetes más habitualmente es la del estómago y los intestinos. Muchas personas con diabetes tienen lo que se llama estómago lento o gastroparesia, que significa que éste se vacía lentamente y produce una sensación de saciedad que provoca náuseas y vómitos. Los problemas en los intestinos pueden incluir diarrea y estreñimiento.

La neuropatía también puede afectar a los nervios que van al corazón y a los vasos sanguíneos. Los síntomas de este tipo de neuropatía son los siguientes: pulso rápido, arritmias y mareos o desmayos al ponerse de pie o al incorporarse.

Si se experimenta hormigueo, entumecimiento, sensación de cosquilleo o quemazón en manos, brazos, pies o piernas, puede que se padezca neuropatía periférica. Estas sensaciones se pueden dar en uno o en ambos lados del cuerpo. El entumecimiento puede ser grave, especialmente cuando se da en los pies, ya que afecta a la capacidad de sentir dolor. Los trastornos neurológicos graves producidos por la diabetes constituyen una de las principales causas de amputación de los pies. Más de la mitad de las amputaciones de miembros inferiores (dedos del pie, pies y parte inferior de la pierna) se da entre diabéticos.

Prevención de la neuropatía.

Un buen control de la glucemia y exámenes regulares del sistema nervioso son las mejores medidas preventivas contra la neuropatía. El tratamiento natural de las neuropatías dolorosas incluye el biofeedback, la meditación, la visualización y los fármacos.
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About

En este blog trataremos de dar soluciones y consejos a las dolencias derivadas de enfermedades como la diabetes, gripe, afecciones cardiácas, trastornos nerviosos y un largo etc...